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Desde su creación en 1957 (Argentina), la Asociación Cultural Nueva Acrópolis se ha preocupado por los jóvenes, y su mejor formación filosófica, adaptada a la época actual, en un marco independiente y ajeno a cualquier influencia religiosa, política o socio-económica. El profesor Jorge Ángel Livraga Rizzi, iniciador del proyecto, agrupó jóvenes universitarios y estudiantes, a los que pronto se unieron personalidades del mundo artístico y cultural, en torno a una idea y un movimiento enriquecedor del espíritu para todos. Nueva Acrópolis es reconocida como una fundación de utilidad pública en Argentina, desde comienzos de la década de los setenta, gracias a sus acciones sociales y culturales. En este período adquiere dimensión internacional. Hoy, la Asociación Cultural Nueva Acrópolis está presente en más de 50 países y reúne más de 10.000 miembros activos y miles de simpatizantes, que se expresan en más de quince idiomas y representan una amplia gama de confesiones, orígenes étnicos y herencias culturales en un esplendoroso ejemplo de convivencia y comprensión. |
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La masificación de la sociedad afecta la expresión de las inquietudes humanas. La gente necesita manifestar sus aspiraciones. Esta exigencia justifica la presencia de Nueva Acrópolis en la sociedad. Para el profesor Livraga, el ritmo acelerado de nuestras ciudades, la falta de contacto con la naturaleza, la artificialidad de nuestras relaciones y comunicaciones, las metas efímeras y utilitarias, aletargan el alma humana. De ahí su empeño, a través de Nueva Acrópolis, de extraer al hombre de su sopor y ponerlo en movimiento, de modo que cada quien pueda manifestar auténticamente su sentir interior. La situación actual confirma su visión de entonces, ya que hoy, más que nunca, es necesario plasmar estos propósitos. |
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El profesor Livraga, de nacionalidad italiana, nació en Buenos Aires en 1930. Cursó estudios de Medicina, Historia del Arte y Filosofía en la Universidad de esta ciudad. Falleció en Madrid en 1991. Como bien lo definió él mismo en los años 50, su proyecto consistía en crear una Escuela de Filosofía "a la manera clásica", donde se impartiesen enseñanzas sobre las diferentes tradiciones espirituales y filosóficas de la humanidad, recuperando así el ideal clásico de la filosofía como medio para vivir una existencia más humana y completa. A lo largo de toda su vida, el profesor Livraga se dedicó a promover la fraternidad entre los individuos y los pueblos, a combatir la miseria material y moral de sus contemporáneos y a defender la libertad de conciencia y de expresión allí donde se viese amenazada. Publicó muy variadas obras: estudios sobre antiguas culturas y civilizaciones, novelas, ensayos filosóficos y reflexiones sobre el mundo actual, así como numerosos artículos. Su labor ha sido reconocida con la concesión de la Cruz de París en Artes, Ciencias y Letras, en 1976 y su ingreso como miembro en la Academia Burckhardt entre otras distinciones. En 1951 obtuvo el Primer Premio Nacional de Poesía en Argentina. Dedicó su vida al servicio del ideal humanista que inspira y anima a la Asociación Cultural Nueva Acrópolis y a su muerte legó todos sus bienes a la institución: su casa natal y su colección de objetos artísticos para conformar un museo. |
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I.Reunir a los hombres y mujeres de todas las creencias, razas y condiciones sociales en torno a un ideal de fraternidad universal. |